La Semiótica del HDR
La fotografía de alto rango dinámico

HDR en inglés ‘High Dynamic Range’ es una técnica de producción fotográfica de múltiple exposición que conforma una única imagen final con mayor riqueza cromática y detalle figurativo a diferencia de la clásica fotografía de una sola exposición.

Básicamente, a partir de la configuración de apertura elegida para capturar en una exposición una imagen fotográfica determinada, se añaden a ésta otras exposiciones de menor y mayor nivel de luminosidad, con lo que se establece un amplio rango de captura lumínica que amplía el nivel de la exposición base con los respectivos niveles de sub-exposición que destacan los valores claros, más los niveles de sobre-exposición que destacan los valores oscuros de lo fotografiado. El resultado final, una vez procesado un mapeo tonal con mayores valores de brillo y de contraste, conforma una fotografía HDR —de alto rango dinámico— que sobrepasa el plano de la realidad objetiva de la fotografía de una sola exposición, hacia planos de hiperrealidad donde se instauran niveles de múltiple convención fotográfica. Se presenta un recurso plástico en el plano de la expresión significante con una latente potencialidad de que esta substancia visual pueda provocar fruición estética en el espectador.

Síntesis

Síntesis

• 11 páginas
• Ensayo semiótico sobre fotografía HDR

© 2016.

Apuntes Semióticos

1. Faneroscopía HDR.
El signo de alto rango dinámico

Al determinar una puntual fenomenología del hecho fotográfico, nos encontramos con los tres componentes elementales del mismo que son el objeto a ser fotografiado, el sujeto-fotógrafo y la herramienta y técnica fotográfica; es decir, en términos de Costa (1977: 17) lo fotografiado, el fotógrafo y lo fotográfico. Esta fenomenología se sintetiza en el producto final que es la foto, la cual contiene la observación directa del fenómeno fotográfico capturado, el contenido total de una experiencia fotográfica que es la suma de todo lo que tenemos en la imagen capturada sin la limitación referencial de un estado instantáneo. Así se inscriben las tres categorías faneroscópicas de primeridad, segundidad y terceridad relacionando la dinámica estructural fotográfica en la porción resultante final que significa la fotografía misma con identidad convencional que prefigura al signo en que a su vez se constituye.
La cualidad HDR se evidencia en su potencialidad gracias a la implementación de una técnica propia y única del lenguaje fotográfico que captura con mayor dinámica la sensibilidad lumínica de un entorno plasmándola en la expresión sensible de una foto; la sensibilidad lumínica de un fanerón en su primera categoría de manifestación; es decir, bajo la óptica conceptual de Peirce (1931: 112) como la totalidad colectiva de lo que de algún modo o en algún sentido tiene presente la mente, sin considerar en absoluto si se corresponde con algo real o no. Esta distinción lingüística hace de la técnica HDR una herramienta de convención exclusiva de la fotografía que expone una clara relación de la cualidad lumínica capturada en la expresión fotográfica resultante. La posibilidad de una dinámica convencional por sobre la cualidad de la múltiple exposición instituye un evidente código de alto rango dinámico, un código HDR de identificación denotativa inmediata que se potencia amplio hacia una profunda significación ulterior. Cada exposición que se suma a la fotografía final es un sintagma articulado de signos de luminosidad, que al ser manipulados y combinados entre sí por el fotógrafo admiten la existencia de un código referencial, el código HDR. Este código sintáctico en forma y semántico en contenido nos permite la interpolación planificada de diferentes niveles de luminosidad y, a su vez, estructuralmente, una yuxtaposición conceptual en diversos niveles de interpretación y asimilación estética. El perceptor reconoce en la fotografía HDR una diferencia de mayor cualidad expresiva en comparación a una fotografía de una sola exposición. Surge el indicio de la relación HDR que en la categoría de segundidad se revela en imagen conformada por la suma de componentes que coexisten en el estado natural del entorno fotografiado a un determinado nivel de mayor rango referencial. La convención mayor entonces tiene asidero en una posición simbólica latente que, a partir de esta técnica diferenciada y exclusiva del lenguaje fotográfico, se suma a la cualidad misma del objeto referencial y a la disposición elemental de los demás componentes constituyentes del hecho fotográfico particular: la intención del fotógrafo, la disposición objetiva, la manipulación angular del objetivo, la velocidad de obturación, la característica de alcance de la lente, entre las más evidentes a determinar como principales para la configuración convencional que amplía las vías de la semiosis múltiple en una categoría connotativa de terceridad.
El indicio técnico esencial del HDR determina su naturaleza de expresión a nivel de exclusivo lenguaje de articulación fotográfica. Una fotografía HDR prioriza la técnica por sobre el registro evidente del objeto y por sobre la intención creativa del sujeto, sin anularlos, sino potenciándolos hacia una directriz de expresión marcada de un sentido estético intencional evidente a la percepción humana: la substancia visual que estimula la fruición. Cuando percibimos la presencia del lenguaje HDR, percibimos la presencia de la técnica de alto contraste, de riqueza cromática, de amplitud figurativa capturada en un instante del entorno, con el detalle que el ojo podría experimentar en aquel estado natural como si de una consciencia fotográfica se tratara, es decir como una mirada profunda al fanerón capturado en un instante de luminosidad. Este fanerón capturado deviene en el signo de luminosidad que permite determinar un plano de expresión y un plano de contenido en su máximo sentido estructural.
Una fotografía HDR es una puntual referencia del lenguaje fotográfico, pues utiliza sus propios signos para edificarse diferenciada al lenguaje objetivo de la realidad que registra el elemento fotografiado capturando la sintaxis del entorno, e interactuando con una retórica del momento mnemotécnico que indexa la imagen final con la retórica visual plasmada de semas, mínimas unidades de significación gestuales, gráficas y por sobre todo culturales; signos diversos en una misma imagen de la misma naturaleza fotográfica pero de distinto nivel referencial. La imagen HDR pausa la mnemotecnia de la foto en un instante de experimentación propio del plano de la expresión. Un instante que se extiende hacia los límites de efectividad sublime que se puedan sensibilizar. Más allá de estos límites de experimentación fenomenológica se instituirá la extensión del contenido, de la norma, de la regla, de la ley que convencionalizará la interpretación. La fotografía HDR nos sitúa entre el ámbito de la realidad y la ficción de la hiperrealidad actuando ella como una bisagra de articulación entre ambas. La realidad que potencia la mnemotecnia retórica de la foto y la hiperrealidad que imagina una situación de realidad. En términos de Baudrillard (1978: 6) lo hiperreal al abrigo de lo imaginario, y de toda distinción entre lo real y lo imaginario no dando lugar más que a la recurrencia orbital de modelos y a la generación simulada de diferencias, es decir, a los terrenos propios de la simulación; y así, el hiperrealismo de la simulación se traduce por doquier en el alucinante parecido de lo real consigo mismo. La fotografía HDR no se parece al objeto fotografiado, pero el objeto fotografiado si se parece a la fotografía HDR.



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